Mi lema:

"Sucede, que cada vez que pierdo un perro, se lleva un trozo de mi corazón con él. Y cada perro que entra en mi vida, me regala uno del suyo. Si logro vivir lo suficiente, todas las partes de mi corazón serán de perro y llegaré a ser tan buena y generosa como lo son ellos."

sábado, 30 de mayo de 2015

Olivia, un ejemplo para todos

Hace ya dos años que conocí a una gran mujer y gran amante de los animales, ya que su amor por ellos es incondicional.Fue precisamente haciendo las curas de Talgo .
Además de hacer la acogida de Talgo, esta gran mujer, Mónica, tenía dos perras, Sara, recogida de la puerta de su casa y Olivia.

Olivia era un cruce de perro de aguas que llegó a una protectora junto a su hijo, Popeye. En aquella protectora Mónica era voluntaria y veía cada día a Olivia que iba envejeciendo y nadie preguntaba por ella. Tuvo algunos problemas en una pata trasera y se la dejaron fija y también la intervinieron de las glándulas salivales... Con lo cuál sus posibilidades de adopción iban cayendo empicadas, hasta que un día Mónica decidió darle un hogar. Por ese entonces rondaría los 8 años.
Olivia en la protectora
Olivia era una perra cariñosa, confiada, fiel y tremendamente juguetona.
Desde entonces hasta hace unos meses, han vivido juntas y se han amado incondicionalmente.
Poco a poco, los años, como en todos, hizo estragos en Olivia, y aunque el amor de Mónica le ha servido para ser una luchadora, nos dejó para siempre el pasado año.
En casa con mamá
Olivia será recordada y querida por muchos de los que la conocimos y aunque no tuvo suerte los primeros años de su vida, Mónica le compensó con creces ese maltrato, brindándole amor, cariños y el mejor trato que un perro puede tener.
Divertida y noble, nuestra inolvidable Olivia
Me encantó conocerte, preciosa. Allá donde estés nos volveremos a ver.
No me cabe la menor duda.


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